El mundo ha cambiado, el surf también y la historia vuelve a empezar. Las razones que mueven a unos y saquen de quicio a otros sean buenas o malas solo son consecuencias, no es posible hacer acciones sin esperar reacciones.
 El cambio quita el polvo y no es malo, todo es cuestión de entender el tiempo que te ha tocado vivir y disfrutar de sus ventajas. 
Con el 5-4-3 puesto y los pies duros por el frío  lo único que me preocupa es que el viento offshore me lleve lejos de los problemas y me de una perspectiva mucho mas amplia y plural de la vida de lo que me lo da la sociedad en la que vivo, perfectamente organizada y en la que yo no me siento perfectamente integrado. Todo huele a chambusquina y no me refiero al pestilente olor de mi traje mojado en el maletero, si no a lo que día tras día nos quieren recordar los telediarios. No vaya a ser que se nos olvide. Malas y malas noticias, una tras otra no vaya a ser que se nos pase por alto.
 No se a donde me lleva todo esto, la verdad que a veces me pongo a escribir juntando todas esas palabras, frases e ideas que flotan por mi cabeza y me cuesta mucho expresar con un texto lo que quiero decir.
Lo que se es que con tanto bombardeo de noticias malas es normal que la gente tenga mala cara en el pico y quizás piense que escribiendo cada mañana un texto les pueda ayudar a olvidarse por unos minutos de toda esa basura que nos hacen tragar los medios para mantenernos cabizbajos, aunque lo mejor sería que todos apagásemos la televisión y comenzásemos a vivir de nuestras propias experiencias. ¿Por que escribir cada día entonces? Porque soy un hombre de orilla al que le gusta mirar al horizonte y quizás porque en mi mundo cuando remo por la mañana hacia el pico con el sol saliendo mientras tiñe los velos offshore de naranja pienso ¡¡Ojalá todo el mundo pudiese sentirse así!! y en ese momento me gustaría transmitir ese millon de sensaciones a esa gente que no esta muy motivada por la causa que sea. A todos esos exiliados del mar.
 Al final puede ser esa la razón y el resultado final me gustaría que fuese carburante para invitaros a perseguir sueños.

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