Siempre llega ese momento

No importa cuánto pensamos que podemos controlar una situación, siempre llega ese momento en el que se presenta un imprevisto y cambia la estructura perfecta que creíamos haber construido y toca volver a remar con fuerza. Aceptar que no podemos controlarlo todo es un primer paso hacia una liberación necesaria para poder fluir libremente. Fluir no significa ser una barquita de papel flotando en el mar sin control a merced del viento. Para fluir es necesario construir una base solida y todo comienza en nuestra respiración. Cuando estes preocupado, nervioso o cuando te va a caer encima la serie del día, simplemente respira. Respirar te resitúa, calma tu mente y te permite actuar desde un lugar de presencia que hace que puedas verlo todo con mas claridad y puedas pensar para tomar decisiones. Cuando alguna situacion te agobie un poco, respira, vuelve a respirar y trata de mirar lo que sea que te agobia desde una perspectiva mas relajada. Relativiza, respira y sonríe. Poquito a poco verás cómo éste hábito transforma esos momentos en los que parece que le mundo se derrumba en situaciones con las que puedes lidiar con confianza. Respirar con calma nos ayuda siempre a estar en armonía con nuestros ritmos internos y los de la realidad que nos rodea. La vida es caótica, y lo único estable es el cambio constante. Fluir con ella es nuestra mejor opción. Recuerda, tan solo ¡¡RESPIRA!! #Quemalavida 😜 Foto: @ander.gallastegi 📸